La Justicia es ciega y además…

El símbolo de la justicia está representado por una mujer con los ojos vendados, con una balanza en una mano y una espada en la otra.
El hecho de que la justicia se represente precisamente con los ojos vendados, significa, que el llevar vendados los ojos es un reflejo de la imparcialidad que tiene como característica: es ciega a quienes comparecen bajo su espada, porque con ello no favorece a nadie y trata a todos de una manera equitativa.

Pero a veces… a veces pienso que la justicia se tapa los ojos por que no entiende  determinadas sentencias, además de, para que no la veamos llorar,  y a nosotros, los ciudadanos, cada vez nos cuesta más creer que exista esa “imparcialidad” y más bien parece que en vez de “castigar al malo” lo premie o al menos lo deje sin el castigo que merece.

Y todo esto viene a cuento porque ayer mismo leí la sentencia del Tribunal Supremo que, estimando el recurso interpuesto por el abogado de la madre, rebajó cinco años de la pena impuesta por la Audiencia de Barcelona (20 años) a la madre de la niña Alba, caso triste donde los haya y que por si alguien no se acuerda os refresco la memoria del caso.

Todo esto quedó probado en el juicio, además, todas las lesiones están documentadas en los partes de los servicios de urgencias del propio hospital.

Alba, que aun no había cumplido los 5 años, el 18 de diciembre de 2005, fue ingresada en el Hospital Materno Infantil Vall d´Hebrón de Barcelona, donde le diagnosticaron, entre otras lesiones, fractura de húmero derecho y fue intervenida quirúrgicamente (según quedó probado en el juicio la rotura fue provocada por el padrastro que llevaba, conviviendo con la madre apenas un par de meses).

En una fecha no determinada de aquel diciembre “al menos en dos ocasiones y movido por la intención de atentar contra la dignidad de Alba”, ató fuertemente a la niña a una silla con un cinturón de albornoz con los brazos por la espalda y la obligó a comer sus vómitos.

También le tapó la boca con un esparadrapo al que hizo un pequeño orificio y le introdujo una jeringuilla para obligarla a beber agua.

Pero lo peor para la pobre niña estaba por llegar.
En la tarde del 4 de marzo de 2006, Alba se quedó a solas con su padrastro mientras la madre y la hija de él esperaban en la calle que bajaran. Algo que la niña hizo, o no hizo, no debió de gustarle y el padrastro empezó a  zarandear brutalmente y con tal violencia a la niña que le produjo un hematoma subdural en el hemisferio izquierdo de la cabeza. (La tesis de las acusaciones durante el juicio fue que golpeó la cabeza de la pequeña contra la pared, pero ante la imposibilidad de asegurar esta actuación con total certeza, los jueces optaron por el zarandeo).

Alba ingresó en estado de coma en el hospital con lesiones cerebrales, respiratorias y hematomas por todo el cuerpo de diferente gravedad. Tal era su estado que los médicos diagnosticaron su muerte cerebral, pero la reanimación cardiorrespiratoria que se le aplicó durante 40 minutos le salvó la vida. Sin embargo sus lesiones eran de tal gravedad, que la niña ha quedado en una silla de ruedas para siempre además de no poder hablar puesto que tiene un trastorno del lenguaje verbal y escrito y a duras penas se comunica por gestos y sonidos no articulados.

Los Perítos Forenses declararon en el juicio que no volvería a andar ni a hablar y que el deterioro de sus funciones cerebrales es muy grave. Alba ha quedado postrada en silla de ruedas para siempre. “Se ha quedado inútil para toda la vida”

Cuando se celebró el juicio, la Audiencia de Barcelona imputó al padrastro la paliza que le rompió a Alba un brazo y los maltratos a que la sometió mientras la pequeña vivió con él, atándola a la silla para comer y obligándola tragarse sus vómitos, así como dándole de beber con una jeringuilla con la boca precintada.

(La propia hija del acusado fue testigo de muchas otras cosas y un buen día se lo contó a su madre que inmediatamente lo denunció en el cuartelillo de la Guardia Civil de su lugar de residencia, por desgracia ya era tarde para Alba)

El padrastro fue condenado a 22 años de cárcel (gracias a que la Generalitat ejerció la acusación particular y a la abogada que solicitó para la agresión más violenta que sufrió Alba un delito de intento de asesinato, por el que pedía doce años de prisión, en cambio el fiscal que ejercía la acusación pública, lo calificaba como lesiones, las más graves, eso sí, que permite el Código Penal y que hubieran podido comportar una pena mínima.)

La madre, según consideró el Tribunal  “perfectamente conocedora” de lo que ocurría y que dejó a solas a la pequeña con él “sabiendo que aprovechaba tales ocasiones para agredirla y vejarla” fue condenada a 20 años de prisión, le fue retirada la patria potestad de la niña durante cinco años, y le prohibió que se acercara a menos de mil metros de ella durante cinco años cuando salga de prisión, también ordenó que no se le informara de la evolución de la niña mientras cumpla condena.

Bien, esta condena, que aunque no fuera la más alta, si era importante, fue recurrida por el abogado de la madre y ayer, como decía Tribunal Supremo que rebajó cinco años la pena impuesta.

Y de ello mi comentario y la sensación de mucha gente, la Justicia no sólo es ciega, también es insensible y a veces es…

Porque los señores jueces del Supremo han decidido anular la condena de lesiones que le impuso la Audiencia.

Ahora, tres años después de la brutal paliza que la ha dejado en silencio e inválida de por vida, los señores jueces del Tribunal Supremo acaban de rebajar en cinco años la condena de la madre por considerar que “no puede reprochársele que no impidiera que su compañero sentimental le rompiera el brazo porque producida la lesión, es decir la fractura del húmero, ya no podía evitarla”.

Y concluye que no hubo “dolo” es decir, intención de cometer el delito, ni siquiera omisión, ni puede establecerse que la madre omitiera “una actuación que le era debida”.

¿¿¿Cómoooooooooooooooooo???

¡Ojala Alba pudiera hablar y decirles a los señores jueces del Tribunal Supremo su parecer!

¡Ojala algún día estos jueces puedan mirar a los ojos a Alba, a ver que se atreven a decirle!

NOTA: Cuando he terminado de escribir este post, veo esta otra noticia que viene como a confirmar lo de que la justicia es ciega, sorda, insensible y…. Pero mejor leer la noticia y juzgad vosotros mismos si son merecedores de esa pena.

Tres años de cárcel para un matrimonio por abusar de sus dos hijos y maltratarlos.

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