Leyendas de mi ciudad. El fantasma del Parlamento Andaluz

Leyendas de mi ciudad no es solamente eso, de mi ciudad, empezó siendo sólo de Madrid, la que más conozco, pero en España existen muchas y al menos las más notables quiero también que las conozcáis.

El fantasma del Parlamento Andaluz
El edificio donde hoy se ubica la sede del Parlamento Andaluz, hasta 1972 tenía otro uso; era conocido como El Hospital de las Cinco Llagas o también de la Sangre.
Se trata de un magnífico y solemne edificio ubicado frente a la muralla y la Basílica de la Macarena, fundado por doña Catalina de Ribera, dama de la nobleza y emparentada con Isabel la Católica, quién creo en 1500 una fundación de caridad en la ciudad (por supuesto, el Papa le concedió la Bula correspondiente). Pero no fue hasta el 12 de Marzo de 1546 cuando se colocara la primera piedra de lo que estaba llamado a ser el mayor hospital de Europa (junto con el Hospital Mayor de Milán), siete años después de la muerte de don Fadrique Enríquez de Ribera, marqués de Tarifa, hijo de la fundadora (quien también ordenó construir la famosa Casa de Pilatos en la misma ciudad de Sevilla) y viendo que el antiguo hospital ubicado en la calle Santiago, se quedó pequeño, tras el descubrimiento de América y el crecimiento de la ciudad, su construcción fue avanzada para la época, ya que desde principio se tuvo en cuenta las condiciones higiénicas, (no en boga en aquellos tiempos) dotándolo de cloacas, e incluso de abastecimiento de agua que llegaba por medio de un acueducto.

Su construcción, de estilo renacentista, con diseño de los arquitectos Martín Gaínza y Hernán Ruiz, en un total 46.000 metros cuadrados situados en las afueras de la ciudad, de planta casi cuadrada (167 metros por 153 metros), con dos naves en forma de cruz que encierran nueve patios (se diseñaron 10, pero no se llegó a construir el décimo y hoy en día sólo se han conservado ocho) con galerías porticadas.

fachada principal

Destaca su capilla, más alta que el resto del edificio, situada en el patio central, se trata de un edificio independiente del resto, con fachada de mármoles rosas y blancos con columnas jónicas, y en el dintel, grabados, figuran las tres virtudes teologales. Hoy es el salón de plenos del Parlamento Andaluz.

capilla

En 1556 muere el arquitecto, y se hace cargo de la dirección Hernán Ruiz II, quién inauguró el edificio en 1559, aunque las obras en realidad, nunca finalizaron por completo, y continuaron hasta bien entrado el siglo XVII.
En 1617 se añade la portada de mármol blanco, obra de Miguel de Zumarraga, en la que se puede ver, coronando el pórtico, el escudo, cinco racimos de uva, que representa las cinco llagas de Cristo y coronada por la Santa Cruz de Jerusalén (según diversos historiadores, don Fadrique fue el último Templario en España)

El Hospital, con capacidad para atender a 3000 enfermos, fue entregado a las monjas de la Orden de la Caridad, allá por 1540 hasta la Desamortización de Mendizábal que pasó a la Diputación de Sevilla quien también asumió las ayudas asistenciales y la beneficencia, hasta su cesión a la Junta de Andalucía.

Hacia 1734 ó 1738, se tiene constancia histórica de la existencia de una monja de la orden, llamada Sor Úrsula, que destacaba por su carácter inflexible y especial dureza con los pacientes.
La monja, que falleció víctima de una enfermedad contraída en el propio hospital a mediados de ese mismo siglo (su muerte está documentado) no fue precisamente llorada por los enfermos ni por el resto de personal del hospital. Tras su muerte, comenzó a manifestarse el fantasma; una monja que recorre el hospital vestida con un hábito antiguo y con un manojo de llaves en la cintura, y a partir de ahí, comienza la leyenda. La vestimenta de las hermanas de la Caridad en el siglo XVIII coincide punto por punto con lo manifestado por los testigos que han visto al fantasma, tanto en tiempos pasados como en la época contemporánea.

Los lugares preferidos por el fantasma para vagar son los que en tiempos pasados eran las estancias de los enfermos, particularmente le gustan la antigua sacristía que había únicamente para las monjas, la escalera del coro, los largos pasillos de las pisos superiores, el llamado patio 3, la sala de enfermos, donde se detiene a revisar las ropas de cama de alguno que… curiosamente fallece dentro de las 24 horas siguientes y la sala de despachos, aunque no desprecia pasear por el resto del edificio.

Existen gran cantidad de testimonios de personas que tanto antes, como ahora, han visto al fantasma: antiguos enfermos, personal sanitario, seguridad del edificio, personal de mantenimiento, personal de asistencia parlamentaria e incluso los mismos políticos del Parlamento que “Off de record” hablan del fantasma: “muy pocos de nosotros creo yo que no ha oído hablar del fantasma, lo ha sentido o incluso lo ha visto…, el fantasma es tan real como las formaciones que se despellejan en este hemiciclo…”o la respuesta Luís Carlos Rejón de de IU-CA, “al fantasma lo tenemos de asesor”.

Mientras el Hospital estuvo en activo, vivían allí mismo algunos trabajadores de mantenimiento, uno de ellos, nacido en esa casa del mismo hospital y criado por tanto allí mismo, conocía cada centímetro del edificio y al fantasma, claro, declaraba que si bien no temía al mismo, había algo más aterrador aun si cabe y que despertaba más su miedo: “de noche escuchábamos los lamentos de las parturientas, a la hora de comer veíamos pasar las camillas sin engrasar con los cadáveres para las autopsias…”.

El Hospital, cierra sus puertas en 1972 y permanece deshabitado hasta que en 1982, la Diputación de Sevilla lo cede a la Junta de Andalucía que toma la decisión de trasladar la sede del Parlamento Andaluz. No obstante, durante estos años que permanece deshabitado, también hubo fenómenos extraños en el edificio tal y como atestiguan varios vecinos del lugar con domicilio en las vecinas calles de Don Fabrique y Doctor Fedriani.

En 1984, comienzan las obras de remodelación del edificio para habilitarlo como Parlamento (que finalmente, el 28 de febrero de 1992 inauguran los Reyes) y los fenómenos tampoco cesan, la mayoría de trabajadores que pasa por allí, han visto o sentido el fantasma, no era extraño ver pasear a una monja vestida de forma antigua, oír quejidos y lamentos, llantos, olores de éter y antisépticos, puertas que se abrían y cerraban solas, llantos de bebés, oleadas de frío impresionantes, etc., muchos dejaron sus puestos de trabajo, otros aguantaron como pudieron, alguno quiso pensar que eran imaginaciones y aguantó, al final necesitó los servicios de psicólogos para recuperarse.

patios de san carlos y del cobalto

En la rehabilitación al llegar a la zona del hospital que fue utilizado como almacén y mientras se realizaba una nueva cimentación surgían sorpresas, fosas comunes con restos humanos apiñados a varios metros de profundidad, material usado de hospital, las palas escavadoras los retiraron y amontonaron, y según fuentes oficiales “llevados todos juntos a un osario”. También aparecieron restos de orfebrería romana y vasijas, en la zona que da a la calle Don Fabrique, por donde pasaba un brazo del río, estos lugares en la época romana, eran un importante centro en la fabricación, sin embargo… todo fue destruido.
Finalmente, en 1998, se vuelve a rehabilitar el edificio, y en esta ocasión si se tiene en cuenta la historia, se decide que un equipo multidisciplinar analice los restos que aparezcan: en el primer patio que da a la calle Don Fadrique, se hallaron ocho cadáveres (siete mujeres y un niño) del siglo XVII, el estudio anatomopatológico determinó que se trataban de enfermos que acudieron al hospital. Al seguir cavando, salió a la luz, al lado de un muro, un antiguo basurero islámico que fue cuidadosamente estudiado (para quien sienta interés, los resultados fueron incluidos en dos capítulos del libro ARQUEOLOGÍA Y REHABILITACIÓN EN EL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA que se pueden leer desde la página Web de la Junta de Andalucía) También se encontraron hornos y restos de alfarería romanos.

En la actualidad, los sucesos siguen, el grupo de seguridad se niega a efectuar las rondas solos por determinadas salas y pasillos argumentando que no es seguro psicológicamente, que en el edificio suceden cosas muy extrañas, tales como la aparición de la conocida monja, puertas que se cierran y se abren solas, ruidos extraños, fuertes olores a desinfectante sanitario, u oleadas de frío tremendo. Otro tanto sucede con el servicio de limpieza: siempre van en, al menos, parejas. Se acumulan testimonios que contrastan las informaciones.

Resumiendo, Sor Úrsula, lleva 300 años trabajando en el Hospital y porque ahora en vez de hospital sea sede del Parlamento Andaluz no piensa abandonar. Si ella puede convivir con los políticos, éstos se han tenido que acostumbrar a convivir con ella.

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3 Responses to “Leyendas de mi ciudad. El fantasma del Parlamento Andaluz”


  1. 1 Dabo 30 julio, 2007 en 00:35

    Vaya bueno lo de ;

    “al fantasma lo tenemos de asesor”.

    XD la verdad es que es una historia curiosa -;)


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