Hasta que la muerte nos separe

A esa cadena perpetua es a la que muchas mujeres están condenadas, aunque en muchos casos suele ser su pareja el encargado de que eso suceda antes de lo que debiera.

El día 25 de noviembre, se celebró el día mundial contra la violencia machista, y como suele suceder en esos casos, toda la sociedad se echó a la calle para pedir que acabe. Eso, que a mí me parece que está muy bien, deberíamos pedirlo durante los 365 días del año, año tras año, así quizás, lograríamos reducir o ¿por qué no? eliminar esa lacra sangrante.

Y es que los números cantan: en tan sólo lo que llevamos de año, en España han muerto 70 mujeres, a manos de sus parejas, ex-parejas o que lo intentaron ser y al sentirse rechazados tiraron de lo más fácil “o mía, o de nadie más”.

Antes de seguir, una aclaración: este post no va contra los hombres en general, sé que a muchos de vosotros que lo leéis os subleva también esta violencia y os avergüenza pertenecer al mismo genero humano, pero hay que reconocer, que como digo, y los estudios confirman, en el 99% de los casos, es el hombre el que maltrata a la mujer.

Y es que, cada día nos encontramos con algún nuevo episodio de violencia doméstica, esa violencia, que debe avergonzarnos a todos, aunque por desgracia, quien mayor número la sufre son las mujeres, aunque, seamos sinceros, también la sufren algunos hombres, que aunque menos, también hay que denunciar y por supuesto rechazar, y también…niños, bien de modo físico en sus propias carnes, o en modo psicológico al encontrarse presentes mientras ven como sus madres sufren los malos tratos, o sencillamente ven a sus madres aterrorizadas cuando llega la hora de que vuelva “el cabeza de familia” al hogar, por no hablar cuando al agresor le importa un pimiento que sus hijos, niños de cortísima edad en la mayoría de los casos, sean testigos de palizas, puñaladas, etc.

Dicho esto y antes de seguir veamos que dice la wikipedia sobre la violencia doméstica

“La violencia doméstica comprende todos aquellos actos violentos, desde el empleo de la fuerza física hasta el acoso o la intimidación, que se producen en el seno de un hogar y que perpetra al menos un miembro de la familia contra otro u otros. Habitualmente, este tipo de violencia no se produce de forma aislada, sino que sigue un patrón constante en el tiempo. Sus principales víctimas son mujeres, niños y personas dependientes.”

Siempre me he preguntado ¿Cómo es posible llegar a esos niveles de violencia? ¿Cómo un hombre (en la mayoría de los casos son ellos los agresores) que generalmente es considerado por sus amigos o conocidos, como una persona normal, educada, y hasta buena persona, cuando abre la puerta de su casa se transforma en un monstruo de maldad?.

Por desgracia, creo que la sociedad en su conjunto, con su tolerancia de años es, al menos, cómplice de ello, también tiene mucho que ver las actitudes socioculturales aprendidas de niño (desigualdades de género), que se tardan en dejar atrás, además de los conflictos familiares vividos en la infancia, y claro, en la mayoría de los casos, los trastornos psicopatológicos, que hacen que esos “machitos” tengan que superar sus frustraciones a base de infligir daño a los seres más débiles.
En otros casos, es el abuso de alcohol y/o las drogas, también haber sido hijos de maltratadotes y haber vivido la violencia en la familia de origen, etc. Pero por encima de todo, yo creo, que es la baja autoestima del maltratador que sólo sometiendo y humillando a su víctima logra superar.

Yo no creo que el maltratador nazca así, creo que se hace, y se hace cuando lo ve, cuando lo aprende desde niño en su casa, de hecho hay estudios que dicen que el niño que en la infancia, en su casa ha visto malos tratos, acaba, casi siempre, siendo maltratador.

Y claro, la tradición y la cultura en estas sociedades rancias, que durante siglos han pregonado un trato de sumisión y dependencia de la mujer respecto al hombre, que justificaban la violencia masculina (son cosas de matrimonios) y su tolerancia por la sociedad e incluso por la misma mujer, el rol limitado asignado a la mujer a nivel social explican en parte la violencia infringida a las mujeres durante años, no olvidemos que hasta hace 30 años, las mujeres casadas no podían sacarse el pasaporte, ni siquiera ser titulares de una cuenta bancaria (aunque el dinero fuera suyo ya antes de contraer matrimonio) sin la autorización de su marido, eso, y ¿por qué no?, la actitud de muchas mujeres que sabiendo de casos en su familia, aconsejaban, como los sacerdotes, callar, paciencia y resignación (de nuevo salía aquello de “son cosas de matrimonios”).

Por suerte, los cambios sociales de las últimas décadas respecto al papel de la mujer, tanto en el ámbito privado (pareja, familia), como público y su incorporación al ámbito laboral, con la consiguiente independencia económica, han conseguido una relación mas igualitaria entre hombre y mujer, aunque aun falta mucho, y esos mismos cambios, han hecho posible que el problema de la violencia doméstica haya salido a la luz, debido en parte a una mayor conciencia de la mujer respecto a sus derechos y a su papel en la pareja, en la familia y en la sociedad, y también a una mayor sensibilidad social respecto al problema.

El problema ha surgido cuando el hombre no ha aceptado estos cambios, ha visto peligrar sus privilegios, y se ha sentido humillado porque ha pensado que le hacían de menos, y en muchos casos, eso, ha sido lo que ha provocado la aparición de violencia.

Mujer, hombre, ¡¡¡ NO TE CALLES !!!, si sufres algún tipo de violencia por parte de tu pareja, denúncialo, sal de esa condena de “cadena perpetua” nadie merece morir para que la autoestima de otro se realce.

Y hoy paso de hablar de algunos jueces, que quizás salidos de otra época, dictan “esas Sentencia ejemplares”, auténticos esperpentos, que avergüenzan a la raza humana.

Como pequeño homenaje a esas mujeres que sufren o han sufrido violencia machista, os dejo una estrofa de la canción de Franco de Vita: Un extraño en mi bañera, de su álbum Stop.
(Aunque para quien le guste Victor Manuel y Ana Belén, creo que ellos también la grabaron)

Hay un extraño en mi bañera
Con alcohol entre sus venas
Y no me atrevo ni a toser
Que el último morado aun sigue marcado.

Si alguien quiere escucharla, aquí hay un vídeo de la actuación de De Vita en Tenerife




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