Confidencialidad, otra vez salvas al viento

El Gobierno acaba de anunciar que mediante Real Decreto garantizará la intimidad de las mujeres que aborten, o hablando en Román Paladino, que nadie salvo un juez podrá pedir que se desvele la identidad de estas mujeres.
Eso, que al margen de que se esté a favor o en contra del aborto, parece lógico, estaría muy bien, sino fuera porque no son más que salvas al viento, en la actualidad ya es así, las clínicas de interrupción de embarazo, tan sólo facilitan los nombres reales de sus pacientes con una orden judicial.
Así pues, con este Real Decreto estaremos en las mismas, casos como el de la Audiencia Provincial de Barcelona, donde se ordena al Juzgado de Instrucción número 33 de la ciudad, que haga públicos los nombres de las mujeres que abortaron (en el caso de las Clínicas del Dr. Morín) para garantizar el derecho de defensa de los acusados, volverán a repetirse, es suficiente con un Juez contrario al aborto, o con unas convicciones morales determinadas, para que considere que los nombres deben ser desvelados y al día siguiente, aparecerán en las páginas de todos los periódicos y medios de comunicación, tanto los nombres como los demás datos absolutamente privados, de estas mujeres .
Como diría mi padre: para ese viaje no me hacen falta alforjas.
Para que la confidencialidad sea real, es absolutamente necesario que el Real Decreto deje muy claro, pero que muy claro, en que circunstancias, las cuales deben ser excepcionales y contadas, el juez puede pedir esos nombres, y por supuesto hacerlo a él responsable de que esos datos no salgan de su juzgado bajo ningún pretexto, y si salen, sancionarlo como es debido, algo que el Consejo General del Poder Judicial debe entender y olvidar el corporativismo, al fin y al cabo la JUSTICIA también debe ser acatada por los jueces, y no librarse como en la mayoría de los casos con una simple sanción económica.



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