El ajo, tan odiado como querido

El ajo, o Allium sativum, es una hortaliza y lo que conocemos y usamos, en la cocina, sobre todo en la mediterránea es el bulbo.

Se trata de una planta perenne de la familia de la cebolla. De hojas planas y delgadas, pueden llegar a medir hasta 30 cm. de longitud. Las raíces pueden alcanzan profundidades de hasta 50 cm. o más. Las hojas de la planta son blancas, con una vaina que abraza el tallo y con gran número de flores blancas y de color rojo. Su flor tiene seis estambres que flore en primavera y verano.

El bulbo es de piel blanca y forma una cabeza dividida en gajos que comúnmente llamados dientes.
Cada cabeza  de ajos puede contener de 6 á 12 dientes cada uno de los cuales está  envuelto por una delgada película de color blanco o rojizo.

Cada uno de los dientes de ajo puede convertirse en una nueva planta, ya que poseen una yema terminal que puede germinar sin necesidad de plantarlo. Los brotes comienzan a nacer generalmente a los tres meses de cosechado, siempre dependiendo de la variedad y de las condiciones de conservación.

El ajo, se ha consumido desde la antigüedad por sus conocidas propiedades. Los egipcios ya conocían el valor y las propiedades del ajo y los esclavos que construían pirámides lo consumían en grandes cantidades para fortificarse. También los atletas olímpicos de Grecia lo masticaban antes de competir y, en tiempos “oscuros” se decía que el ajo ayudaba a mantener lejos a los vampiros….

Aunque es más mucho más conocido como condimento en la cocina (si os dais una vuelta por nuestras recetas de cocina, veréis que es casi un ingrediente imprescindible en ellas), también, desde la antigüedad, el ajo se ha utilizado popularmente como medicina para la prevención de un amplio rango de enfermedades.

Como planta medicinal es extraordinaria, es una de las plantas medicinales con mayor cantidad de propiedades curativas. Contiene gran cantidad de azufre, además de calcio, fósforo, hierro, sodio, potasio, vitaminas A, B, C y Nicotinamida, también tiene altos contenido de antioxidantes como la alicina (que al contacto con el aire es la causante del mal olor) o la quercitina.

Entre las propiedades terapéuticas del ajo encontramos que:

  • Mejora la circulación de la sangre y la hace más fluida debido al poder anticoagulante de la ajona.
  • Por su alto contenido en potasio, es un excelente depurativo, ayuda a eliminar toxinas del organismo y contribuye a la formación y regeneración de la flora intestinal.
  • El ajo ayuda a reducir el nivel de grasa en sangre gracias a su aporte en alicina.
  • Normaliza los niveles elevados en la hipertensión (recientemente comprobado por  un equipo de investigadores de la Universidad de Adelaida. Australia) lo que ayuda a proteger al mismo tiempo el Corazón y a las Arterias dándoles mayor flexibilidad y evitando la arteriosclerosis.
  • El ajo posee efectos antibacterianos frente a estafilococos, estreptococos, salmonela y hongos, a la vez, estimula las defensas del organismo, aumentando la producción de glóbulos blancos, y a lo largo de la historia siempre se ha utilizado como antiséptico para combatir las infecciones por su alto contenido en azufre.
  • También se utiliza para expulsar parásitos intestinales (tomado en forma de jugo) y para aliviar las picaduras de mosquitos y abejas, usado en forma de emplasto.
  • El ajo purifica las mucosas, pulmones, nariz y garganta resultando un estupendo expectorante.
  • El ajo en uso tópico, su jugo es un estupendo germicida.
  • Por su contenido en Magnesio, ayuda en la reducción del azúcar en sangre.
  • Aunque su contenido en calcio, hierro, selenio, sodio, fósforo y zinc es menor, estos lo hacen muy útil como sedante .

Los suplementos de ajo los podemos encontrar de forma variada, desde perlas, aceites, capsulas blandas, polvo etc.

Sus propiedades terapéuticas son bastantes y variadas, pero también es cierto que se habla de muchas más que no está comprobado, por tanto las pasamos por alto (incluso hay quien menciona que previene contra casi cualquier tipo de cáncer).

Sin embargo también tiene contra-indicaciones si se está en tratamiento con determinados medicamentos.

Estas contra-indicaciones con los medicamentos, no son por consumir ajo de forma habitual en las comidas, sino para aquellas personas que toman, o están pensando tomar suplementos a base de ajo en cualquiera de sus presentaciones.

Por ultimo unos trucos para eliminar el sabor que la ingesta del ajo nos deja en el aliento y también el olor de cuchillos y manos (esto es debido al alto contenido en azufre).

  • Lavarnos los dientes  y usar un enjuague bucal, después de esto masticamos una rama de perejil durante unos 5 minutos (no sabe demasiado bien pero nos quita el aliento del ajo).
  • Si no tenemos perejil a mano, nos puede ayudar tomar un vaso de leche (vale destroyer, en lugar de beberla, simplemente mantenla en la boca unos minutos).
  • Si ni el perejil ni leche nos gustan, pasaremos al bicarbonato. En un vaso de agua tibia disolvemos 2 cucharitas de bicarbonato  y nos enjuagamos haciendo varios buches.
  • Otra solución para quienes lo aguanten, exprimimos un limón en un vaso y nos enjuagamos sólo con el zumo del limón.

Para quitar el olor de los cuchillos de cocina, es suficiente con ponerlos debajo del grifo sin frotarlos (el acero tiene la propiedad de eliminar malos olores)

Para eliminar el olor de las manos, debemos lavarnos sólo con agua y frotarnos con un cuchillo limpio, con cuidado por favor.

Y también podemos frotarnos con el zumo del limón o restregarnos lo que nos ha sobrado del enjuague que hemos realizado para quitarnos el mal aliento.

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