Jezabel, de Irène Némirovsky

Irène Némirovsky, autora de El baile, Fogatas o Nieves de otoño, entre otros, es una víctima más de la sinrazón del nazismo. Nacida en Ucrania, de familia de banqueros, pronto tendrán que emigrar, primero a Finlandia y más tarde a Francia donde pese a su integración, nunca consiguió la nacionalidad, pero donde Irène logra acabar sus estudios consiguiendo una licenciatura en Letras por la Universidad de la Sorbona (además de hablar ruso, polaco, inglés, vasco, finés y yiddish) casada con un banquero francés, y madre de 2 hijas, empezó a escribir, algo que nunca dejó a pesar de las circunstancias.

En julio de 1942, Irène fue arrestada por la gendarmería francesa e internada en el campo de Pithiviers primero y más tarde a Auschwitz, donde muere de tifus en agosto de ese mismo año. Desde el primer día de su arresto, su marido intenta lograr su liberación, algo que además de ser inútil por la temprana muerte de su mujer, le acusan de cooperar con los judíos y  en octubre es arrestado y enviado a Auschwitz donde es victima de las famosas cámaras de gas nada más llegar

Sus hijas, son más tarde, las encargadas de custodiar todas las obras que su madre había dejado escritas aunque no publicadas.

En Jezabel, narración breve o relato corto, Irène con una prosa muy cuidada con unas descripciones que logran que veamos las escenas puesto que no deja nada, ni un solo detalle por narrar, logra crear un argumento absorbente y muy dinámico que hace que no podamos parar de pasar las hojas hasta llegar a descubrir la verdad.

Gladys Eysenach es acusada del asesinato, del que se cree era su amante, un joven estudiante de apenas veinte años, Gladis, pertenece a esa alta sociedad apátrida que recorre Europa de fiesta en fiesta, lo que hace que el caso levante una enorme expectación en París, donde su vida es aireada ante el juez de forma impúdica, donde cada detalle de su sórdido romance es destripado y los detalles más personales e íntimos de su vida son puestos al descubierto, todo en un vano intento de entender por que la rica y envidiada Gladys, ha perdido la cabeza por un joven anodino, casi un niño estando como estaba comprometida con un apuesto conde italiano.

Así conoceremos a la verdadera Gladys Eysenach, que se nos mostrará como frívola, egoísta, caprichosa con una obsesión, la de sentirse amada.
Una mujer que se siente rejuvenecer cuando sabe que es deseada por los hombres y vilipendiada y envidiada por las mujeres.
Pero también veremos como esos sentimientos efímeros que le proporcionan su dosis diaria de excitación, necesaria para llenar sus alocados días son en vano, puesto que no es más que una lucha interna contra el tiempo, una batalla perdida que inevitablemente le acerca a la temida vejez y a la perdida de la belleza.

Como toda la obra de esta autora, una vez empiezas con uno de sus libros, no puedes parar hasta llegar al final.

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