21 de Septiembre, Día mundial del Alzheimer

Con el lema de este año “El valor del cuidador se conmemora, que no celebra, el Día Mundial del Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa, en la que el deterioro cognitivo y los trastornos conductuales dan paso a una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, a medida que las neuronas van muriendo y las diferentes zonas del cerebro se van atrofiando.

Es necesario reconocer que cuando una persona con Alzheimer u otro tipo de demencia es cuidado en casa, el cuidador,sin lugar a dudas, es en el que recae la atención del enfermo, pero también quien sufre directamente tanto la enfermedad de su ser querido, como sus efectos.

Y es que hoy en día, es la familia la que en 94% de los casos es la responsable del cuidado de la persona con Alzheimer, y por tanto la que sufre el efecto devastador que significa tener un “bebé” en casa de la tercera edad en la mayoría de los casos.

Por eso este año el esfuerzo en el Día Mundial del Alzheimer se quiere centrar en el valor de la labor de los cuidadores, el gran olvidado en esta guerra contra esta maldita enfermedad de Alzheimer pero también de otras demencias.

Esta enfermedad que suele tener una duración media aproximada de 10-12 años, aunque esto puede variar mucho de un paciente, es la auténtica epidemia del siglo XXI según la mayoría de los investigadores, donde ya, se habla de que en los próximos 25 años los afectados por esta enfermedad crecerán en torno al 75 %, eso teniendo en cuenta que en estos momentos son ya 36,5 millones de personas las afectadas en el mundo (y cada año aparecen más de 100 000 nuevos casos), algo terrible, terrible.

El Alzheimer es un problema socio-sanitario de primera magnitud con incidencia en todos los órdenes de la sociedad, cuya evolución está estrechamente ligada a la extensión de la esperanza de vida de la población. La dependencia que genera afecta no sólo a la persona que sufre directamente la enfermedad, también a la familia cuidadora, además de a importantes colectivos de la sociedad que se ven “tocados” por los efectos que la enfermedad produce en los familiares cuidadores.

Por tanto debemos tomar la enfermedad de Alzheimer como un problema de todos, y entre todos ha de afrontarse, trascendiendo de fronteras, ideologías u otro tipo de condicionamiento.

La grave crisis que nos aqueja, y las disminuciones, cuando no desaparición de partidas destinadas a investigación, hacen un flaco favor en el cuidado, pero también en la prevención de esta patología, como denuncia Aurora Lozano, presidenta de AFAN Navarra, que ha advertido que en la actualidad “no se está dando la atención que requiere a esta enfermedad que, por desgracia, nos puede llegar a todos”.

Eso sin contar con que la crisis económica ha creado situaciones familiares muy críticas, puesto que familias en paro han tenido que sacar a sus enfermos de residencias y centros de día porque no pueden pagarlos. Incluso, y todos conocemos algún caso, hay familias que están viviendo de la exigua pensión del enfermo de alzheimer.

En cuanto a esas novedades que casi cada día leemos en la prensa sobre tal o cual investigación que descubre tal o cual medida, por desgracia y según la Cleveland Clinic Lou Ruvo, que se dedica a analizar todos los estudios de medicamentos propuestos para la enfermedad de Alzheimer desde 2002 hasta 2012, una de sus primeras conclusiones es que la tasa de fracasos en el desarrollo de nuevos tratamientos alcanza el 99,6 %, una tasa increíble de fracasos, que lejos de desalentar debe ser la energía que empuje a nuevos estudios y nuevas investigaciones, tanto públicos como privados.

No olvidemos la denuncia desgarrada del oncólogo brasileño, premio Nóbel de Medicina, Drauzio Varella. 

“ En el mundo actual, se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer, De aquí a algunos años, tendremos viejas de senos grandes y viejos con pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven”

Como siempre hacemos un reconocimiento muy, pero que muy especial a todos esos familiares de enfermos de Alzheimer a los que la crisis, o con la excusa de la crisis, la administración que debe velar por todos, los ha dejado sin ayudas, a ellos a los que más los necesitan, provocando desamparo y en algunos casos una autentica hecatombe, en las familias que sin embargo siguen día a día siendo la memoria los ojos, el cerebro y el corazón de sus familiares enfermos.

Por último, por si tenéis algún familiar o amigo que sufre esta cruel enfermedad y queréis saber más acerca de ella, o de cómo tratar al enfermo, o de cómo debe cuidarse el cuidador, queremos reseñar la dirección de la Fundación Alzheimer España, o la de la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de personas con Alzheimer y otras Demencias (CEAFA) que a buen seguro que la encontraréis de utilidad.

Y no podemos dejar de mencionar a nuestro querido Jorge Luís Borges:

“Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”.

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